Luto en el periodismo colombiano - Dolor y consternación por el asesinato del periodista Cristian Herrera en Cúcuta

Gremio periodístico, autoridades y organizaciones defensoras de la libertad de prensa exigen el esclarecimiento del crimen


La ciudad de Cúcuta y el periodismo colombiano se encuentran de luto tras el asesinato del comunicador social Cristian Herrera Mariño, ocurrido en las últimas horas en el barrio Quinta Oriental de la capital nortesantandereana.

Desde Catatumbo Informa expresamos nuestro profundo dolor y rechazo ante este lamentable hecho que hoy enluta a la familia de Herrera, a sus amigos, colegas y a toda la sociedad nortesantandereana. En momentos como este, más allá de cualquier circunstancia, prevalece el respeto por la vida humana y la solidaridad con quienes sufren su partida.

Cristian Herrera era reconocido por su trayectoria en el periodismo judicial e investigativo, una labor que ejerció durante años con valentía, compromiso y rigor profesional. Su trabajo estuvo enfocado en temas relacionados con el crimen organizado, el narcotráfico, la corrupción y el orden público en Norte de Santander y la región del Catatumbo.

Quienes compartieron con él recuerdan una frase que reflejaba su convicción frente al oficio periodístico: “Si nos da miedo, mejor cambiemos de oficio”. Esa filosofía lo acompañó durante toda su carrera, incluso en medio de las constantes amenazas que recibió por las investigaciones que adelantaba.

Su trabajo fue reconocido a nivel nacional. En 2016 obtuvo, junto a la periodista Karina Judex, el Premio Regional de Periodismo Semana "El país contado desde las regiones". En 2020 ocupó el segundo lugar en el Premio Nacional de Periodismo Digital con la investigación "Mexicanos controlan el 80 % de la coca del Catatumbo". Posteriormente, en 2022 recibió el Premio Nacional La Bagatela por sus investigaciones relacionadas con el atentado en el aeropuerto Camilo Daza de Cúcuta y fue distinguido con el Premio Orlando Sierra, que exalta el coraje de los periodistas en Colombia.

Las amenazas en su contra no eran nuevas. Desde hace más de dos décadas enfrentó intimidaciones, agresiones y señalamientos derivados de su labor informativa. En 2004 fue víctima de agresiones mientras realizaba cubrimientos periodísticos y, años después, apareció en panfletos amenazantes atribuidos a estructuras criminales. En 2017 sobrevivió a un atentado armado cuando se dirigía a realizar una cobertura periodística en el sector de El Cerrito, en Cúcuta.

Debido a los riesgos asociados a su trabajo, contaba con medidas de protección de la Unidad Nacional de Protección (UNP). Sin embargo, las amenazas nunca cesaron y finalmente se materializaron con su asesinato, un hecho que vuelve a poner sobre la mesa los riesgos que enfrentan los periodistas en regiones afectadas por la violencia y la presencia de grupos armados y organizaciones criminales.

Rechazo de las autoridades

El alcalde de Cúcuta, Jorge Acevedo, expresó su rechazo y consternación por el crimen, recordando a Herrera como un reconocido comunicador y funcionario de la administración municipal.

"Con gran tristeza y frustración recibo la mala noticia del vil asesinato de Cristian Herrera, amigo, funcionario de la Alcaldía y comunicador reconocido en la ciudad de Cúcuta", manifestó el mandatario.

Asimismo, confirmó que junto con la Gobernación de Norte de Santander se mantiene una recompensa de hasta 100 millones de pesos para quien suministre información que permita identificar y capturar a los responsables.

"Esto no va a quedar impune", aseguró el alcalde al reiterar el compromiso de las autoridades para esclarecer los hechos.

Por su parte, el procurador general de la Nación, Gregorio Eljach Pacheco, rechazó el asesinato y solicitó avanzar con celeridad en las investigaciones para identificar, capturar y judicializar a los responsables.

Igualmente, la Defensoría del Pueblo manifestó su rechazo al crimen y destacó la labor de Herrera como periodista dedicado a visibilizar problemáticas relacionadas con la corrupción, la impunidad, el crimen organizado y la situación de orden público en el Catatumbo.

La entidad recordó además que el comunicador era corresponsal de la Fundación para la Libertad de Prensa en Norte de Santander e integrante de su Junta Directiva.

Un legado de valentía y compromiso

Cristian Herrera era comunicador social egresado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga e hijo del recordado fotógrafo Hernando Herrera, conocido cariñosamente como "Herrerita". Su legado permanecerá en cada una de las investigaciones que realizó y en la defensa permanente de la libertad de prensa y del derecho de los ciudadanos a estar informados.

Desde Catatumbo Informa enviamos un mensaje de fortaleza, solidaridad y acompañamiento a sus familiares, amigos, compañeros de trabajo y seres queridos. Asimismo, hacemos un llamado a las autoridades para que adelanten una investigación rigurosa y transparente que permita esclarecer este crimen y garantizar que los responsables respondan ante la justicia.

La muerte de Cristian Herrera no solo enluta al periodismo nortesantandereano y colombiano; también constituye un doloroso recordatorio de los riesgos que aún enfrentan quienes ejercen la labor de informar en regiones marcadas por la violencia. Su voz se apaga, pero su trabajo, su valentía y su compromiso con la verdad permanecerán en la memoria colectiva.

Editorial: Matar al periodista es intentar silenciar la verdad

El asesinato del periodista Cristian Herrera no puede convertirse en una cifra más dentro de la larga lista de hechos violentos que han golpeado a Norte de Santander y a Colombia. Su muerte exige respuestas, exige justicia y exige que el país entero se pregunte quién tenía interés en silenciar una voz que durante décadas se dedicó a investigar, denunciar y revelar hechos que muchos preferían mantener ocultos.

Cristian Herrera no era un periodista cualquiera. Su trayectoria estuvo marcada por investigaciones sobre narcotráfico, estructuras criminales, corrupción, mafias y fenómenos de violencia que afectan a la región del Catatumbo y a la frontera colombo-venezolana. Era un comunicador que entendía que el periodismo no consiste únicamente en informar, sino también en incomodar a quienes construyen su poder desde la ilegalidad, el miedo y la impunidad.

Por eso hoy las preguntas son inevitables.

¿Quién ordenó asesinar a Cristian Herrera?

¿A quién le servía su silencio?

¿Qué organización criminal, estructura mafiosa o red de corrupción consideró que una investigación periodística representaba una amenaza para sus intereses?

¿Quién se benefició con su muerte?

No son preguntas temerarias. Son preguntas que una sociedad democrática tiene el deber de formular cuando un periodista es asesinado.

La historia reciente demuestra que Cristian Herrera vivió bajo amenazas durante años. Fue objeto de intimidaciones, sobrevivió a atentados y contaba con medidas de protección debido al riesgo permanente que representaba ejercer su profesión. Su nombre aparecía ligado a investigaciones sobre criminalidad organizada, narcotráfico, corrupción y seguridad regional.

Por esa razón, cualquier investigación seria debe partir de una hipótesis elemental: su actividad periodística no puede ser descartada como posible móvil del crimen.

Las autoridades tienen la obligación moral y jurídica de seguir todas las líneas de investigación. No basta con capturar a quienes hayan ejecutado materialmente el asesinato. El país necesita conocer quiénes financiaron, planearon y ordenaron este crimen. Porque detrás de un asesinato contra un periodista rara vez existe únicamente un sicario. Generalmente existen intereses, estructuras y beneficiarios que permanecen en las sombras.

La sociedad nortesantandereana tiene derecho a saber si detrás de este hecho se encuentran organizaciones criminales, redes de narcotráfico, grupos armados ilegales, estructuras de corrupción o cualquier otro poder clandestino que haya considerado que la verdad representaba un peligro.

Lo más grave sería permitir que el crimen termine rodeado de silencio. La impunidad es precisamente el objetivo que buscan quienes atacan a la prensa. Cuando asesinan a un periodista no solo intentan acabar con una vida; intentan enviar un mensaje de miedo a todos los demás. Intentan que las preguntas desaparezcan, que las denuncias cesen y que la sociedad deje de mirar donde ellos no quieren que mire.

Pero la respuesta de una democracia no puede ser el miedo.

La respuesta debe ser más periodismo, más investigación y más verdad.

Cristian Herrera dedicó su vida profesional a contar historias que muchos preferían ocultar. Hoy corresponde a las autoridades esclarecer quiénes decidieron apagar esa voz y por qué lo hicieron.

Norte de Santander no puede aceptar que el asesinato de un periodista quede sin respuestas. Colombia tampoco.

Porque cuando matan a un periodista, la víctima no es únicamente una persona o una familia. La víctima es también el derecho de toda la sociedad a conocer la verdad.

Y mientras no se identifique a los autores intelectuales, mientras no se conozcan los intereses que motivaron este crimen y mientras no exista una condena ejemplar contra todos los responsables, seguirá vigente una pregunta que estremece a la región:

¿Quién tenía tanto miedo de lo que Cristian Herrera sabía, investigaba o estaba a punto de revelar?

#JusticiaParaCristianHerrera #LaVerdadNoSeMata #LibertadDePrensa #NoALaImpunidad #ElPeriodismoNoSeCalla #Cúcuta #NorteDeSantander #TodosSomosCristianHerrera  #JusticiaParaCristianHerrera  #CristianHerrera #NoAlSilencio  #LibertadDePrensa  #PeriodismoBajoAtaque #NoMásPeriodistasAsesinados #LaVerdadNoSeMata 

Publicidad: Conoce aquí servicios, cursos y oportunidades que transforman vidas y fortalecen el talento colombiano.





Publicar un comentario

0 Comentarios