El líder social cucuteño recibió un disparo en el abdomen durante un ataque en el que los sicarios efectuaron al menos cinco tiros contra la camioneta en la que se movilizaba con sus escoltas. Ahora, mientras se recupera, teme que el atentado esté relacionado con sus denuncias sobre presuntas irregularidades y corrupción en Cúcuta.
Sergio Andrés ‘Supermán’ Olaya Silva sobrevivió a un ataque a bala que por poco termina en tragedia. El líder social cucuteño se recupera después de recibir un disparo en el costado derecho del abdomen, durante un atentado que, según su propia interpretación, podría estar relacionado con su actividad política y sus constantes denuncias en favor de la comunidad.
“Lo que me sucedió el lunes demuestra que fue por temas políticos, mas no por temas de mujeres, de plata ni porque me fueran a robar la camioneta. Claramente, es por temas políticos”, aseguró Olaya.
El proyectil atravesó su cuerpo con orificio de entrada y salida, pero, de acuerdo con la atención médica recibida, no alcanzó a comprometer ningún órgano vital. Sin embargo, la pérdida de sangre fue considerable y obligó a que fuera trasladado de inmediato a la sala de cirugía de la Clínica Medical Duarte.
Después de permanecer dos días bajo observación médica, recibió el alta y continúa su recuperación en un lugar protegido. Aunque físicamente evoluciona de manera favorable, reconoce que el impacto emocional del atentado permanece.
“Estoy preocupado por mi situación de seguridad. Lo que me sucedió genera mucha zozobra, porque yo a nadie le hago el mal. Lo que hago es el bien para la comunidad y por Cúcuta, que me duele y quiero verla bien”, manifestó.
Cinco disparos contra la camioneta
El ataque ocurrió cuando Olaya se movilizaba junto con sus dos escoltas en una camioneta blanca Toyota Hilux asignada por la Unidad Nacional de Protección.
El vehículo transitaba por el Anillo Vial Occidental, después de salir del barrio Antonia Santos y dirigirse hacia una fábrica de asfalto ubicada en inmediaciones de la glorieta de la cárcel Modelo, donde recogerían material que había sido donado al líder social.
Al pasar por la entrada a la trocha Cormoranes, dos hombres que se desplazaban en una motocicleta Suzuki GN de color negro iniciaron la persecución.
Los atacantes se ubicaron al lado de la parte trasera derecha de la camioneta, precisamente donde se encontraba sentado Olaya. El parrillero sacó un arma y comenzó a disparar.
Fueron al menos cinco impactos. Algunos quedaron marcados en la ventana y en la puerta del vehículo, mientras uno de los proyectiles alcanzó al líder social.
Olaya recuerda que inicialmente no sintió dolor.
“Yo recuerdo que cuando me impactaron no sentí nada. Como a los 30 segundos sentí el ‘quemonazo’”, relató.
El sangrado comenzó a aumentar mientras la camioneta continuaba avanzando. En medio de la emergencia, uno de los escoltas respondió al ataque y realizó tres disparos hacia atrás, cuyos impactos quedaron visibles en el vidrio trasero.
Los agresores finalmente abandonaron la persecución. El conductor aceleró y llevó el vehículo hasta la estación de Policía de Trigal del Norte, donde los uniformados prestaron asistencia y coordinaron el traslado hacia la clínica.
Varias patrullas acompañaron el recorrido y facilitaron el paso hasta el centro asistencial, donde Olaya fue recibido para recibir atención médica.
El temor de volver a las calles
Más allá de la herida física, el atentado dejó una profunda preocupación en el líder social. Reconoce que por momentos ha pensado en abandonar las actividades que durante años lo han convertido en una figura visible de la ciudad.
“Debido a lo del lunes, uno se desanima de seguir luchando, porque la vida es una. Esta vez, la vida me dio una segunda oportunidad porque, sí, estoy vivo, pero tengo el trauma y el estrés de que en cualquier momento me pueden venir a rematar”, manifestó.
La incertidumbre sobre quién ordenó el ataque es ahora una de sus principales preocupaciones.
“La zozobra de vivir pensando en eso es muy difícil”, añadió.
Olaya ha ganado reconocimiento en Cúcuta por sus denuncias públicas y por acciones comunitarias que realiza por cuenta propia. Una de las facetas que más lo hizo conocido fue su trabajo como ‘el tapa huecos’, actividad mediante la cual asegura haber reparado más de 430 imperfecciones de la malla vial de la ciudad.
En redes sociales también ha denunciado situaciones que considera irregulares y ha cuestionado diferentes problemáticas de la capital nortesantandereana.
Murales, denuncias y una hipótesis
En los últimos días, Olaya había denunciado reiteradamente la aparición de grafitis y mensajes políticos en un mural de la bandera de Colombia ubicado a un costado de la avenida Demetrio Mendoza.
En ese lugar también aparecieron mensajes contra la presidencia de Abelardo de la Espriella. El líder social ha señalado que esta situación hace parte de las hipótesis que las autoridades deberían considerar, aunque aclaró que no está acusando directamente a ningún grupo.
“Los hechos demuestran que querían atentar contra alguien. Los tiros iban directamente hacia donde yo estaba sentado. Yo supongo que fue por mi labor social o por lo último que he hecho con los murales. No estoy tildando a ese grupo de artistas, pero hay muchas hipótesis en mi cabeza de que, por mi labor, viene lo que me ha pasado en los últimos años”, afirmó.
La investigación ya está en manos de las autoridades, que deberán establecer quiénes fueron los autores materiales y, especialmente, quién pudo haber ordenado el atentado.
El caso enfrenta además dificultades por las condiciones del sector donde ocurrió el ataque y la ausencia de cámaras de seguridad que permitan reconstruir con precisión el recorrido de los agresores.
Una ciudad que vuelve a preguntarse por las amenazas
El atentado contra ‘Supermán’ Olaya vuelve a poner sobre la mesa la situación de seguridad de quienes realizan denuncias públicas en Cúcuta y Norte de Santander.
El propio líder social relaciona su caso con otros hechos violentos que, según sostiene, han golpeado a personas que han denunciado presuntos actos de corrupción e irregularidades.
Para Olaya, la pregunta fundamental sigue sin respuesta: ¿quién está detrás del atentado?
Mientras avanza la investigación, permanece bajo protección y convalece de la herida. Tiene claro, sin embargo, que sobrevivir al ataque no significa que el miedo haya desaparecido.
“Gracias a Dios, a las oraciones de mi familia y de mis amigos, y a mis seguidores, que han estado pendientes, me llena de energías para seguir adelante, seguir con vida y seguir de pie”, concluyó.
Olaya reúne más de 48.500 seguidores entre Facebook, Instagram y TikTok, plataformas desde las cuales ha construido una voz crítica frente a diferentes problemas de Cúcuta. Ahora, mientras se recupera, espera que las autoridades esclarezcan el atentado y determinen si, como él sospecha, detrás de los cinco disparos existe realmente una motivación política.



0 Comentarios