La emboscada armada contra una camioneta blindada en la vía Ocaña–Ábrego dejó seis personas asesinadas, entre ellas el líder social Freiman David Velásquez, en un nuevo episodio de violencia que sacude al Catatumbo y reaviva el debate sobre la seguridad en la región.
La violencia volvió a golpear con fuerza al Catatumbo. Una masacre ocurrida en la vía que comunica a Ocaña con Ábrego, en Norte de Santander, dejó seis personas asesinadas, entre ellas el líder social Freiman David Velásquez y sus dos escoltas asignados por la Unidad Nacional de Protección (UNP).
El hecho, que ha sido ampliamente rechazado por organizaciones sociales, autoridades y dirigentes políticos, ocurrió en la mañana del 19 de mayo en la vereda Oropoma, zona rural del municipio de Ábrego.
Las víctimas fueron identificadas como Freiman David Velásquez; los escoltas Robinson Carvajalino y Sebastián Murillo; además de Iván Stiven Camacho Castillo, Yidy Smith Velásquez Benítez y Mayerlis Joselin Hernández Ramírez.
De acuerdo con el reporte preliminar entregado por la Policía de Norte de Santander (Denor), el ataque habría sido perpetrado por integrantes del Frente Camilo Torres Restrepo del Eln.
Un ataque brutal en plena carretera
Las seis personas se movilizaban en una camioneta blindada Mitsubishi de placas JVV-240 cuando, hacia las 11:30 de la mañana, fueron interceptadas por hombres armados que aparecieron a un costado de la carretera, cerca de una estación de servicio.
La principal hipótesis de las autoridades señala que los atacantes abrieron fuego con fusiles contra el vehículo. Fueron decenas de disparos que perforaron prácticamente toda la carrocería de la camioneta.
Testigos describieron la escena con crudeza: “llenaron la camioneta de plomo”.
Dentro del vehículo quedaron tres cuerpos. Freiman David Velásquez iba sentado en la parte trasera. Vestía una camiseta blanca, completamente manchada de sangre tras el ataque.
Junto a él estaba Yidy Smith Velásquez Benítez, quien recibió múltiples impactos de bala. En las sillas auxiliares traseras quedó Mayerlis Joselin Hernández Ramírez, quien murió de manera inmediata debido a las heridas causadas por los proyectiles.
Fuera del vehículo fueron encontrados Robinson Carvajalino, conductor de la camioneta, e Iván Stiven Camacho Castillo, ambos con múltiples heridas de bala.
Inicialmente, las autoridades reportaron cinco víctimas fatales. Sin embargo, al verificar que en el vehículo viajaban seis personas, se inició una búsqueda en los alrededores.
Minutos después, investigadores hallaron el cuerpo del escolta Sebastián Murillo en un canal de aguas lluvias ubicado bajo un puente cercano. Presentaba múltiples impactos de bala en distintas partes del cuerpo.
“No había sobrevivientes”, relataron habitantes de la zona que llegaron primero al lugar de la tragedia.
Investigación en curso
El coronel Jorge Andrés Bernal Granada, comandante de la Policía de Norte de Santander, informó que se desplegaron capacidades conjuntas con las Fuerzas Militares y la Fiscalía para esclarecer lo ocurrido.
“De manera inmediata, la Policía desplegó todas sus capacidades institucionales, en articulación con las Fuerzas Militares y la Fiscalía, con el propósito de adelantar las acciones investigativas y judiciales que permitan esclarecer este homicidio múltiple”, manifestó el oficial.
Un líder social marcado por las amenazas
Freiman David Velásquez, de 29 años, era reconocido como uno de los líderes juveniles y campesinos más visibles del Catatumbo. Integraba la Asociación por la Unidad Campesina del Catatumbo (Asuncat) y también había sido presidente del Consejo Departamental de Juventudes.
Sus allegados aseguran que durante años enfrentó amenazas, persecuciones y atentados, pero nunca abandonó su labor comunitaria.
“Me dolió tanto verlo con la cabeza agachada después de muerto, sabiendo que en vida jamás le agachó la cabeza a nadie ante ninguna situación”, expresó una persona cercana a la víctima.
Quienes trabajaron junto a él lo recuerdan como un dirigente firme y comprometido con las comunidades campesinas.
“Cuando fue presidente fue inamovible. Jamás nadie logró comprar su palabra; siempre fue firme en las decisiones que tomábamos”, señaló una líder social del Catatumbo.
Conocido como “El Presi”, Freiman tenía un hijo con quien compartía fecha de cumpleaños: el 3 de mayo. Sus familiares y amigos afirman que siempre soñaba con regresar a su hogar en el corregimiento San Pablo, en Teorama.
Rechazo nacional
La Defensoría del Pueblo condenó la masacre y recordó que ya había emitido alertas tempranas sobre el riesgo de violencia en la región del Catatumbo.
La entidad pidió acelerar las investigaciones, reforzar las medidas de protección para líderes sociales y exigió a los grupos armados detener las agresiones contra la población civil.
Asimismo, advirtió que el asesinato de Velásquez representa un duro golpe para los procesos juveniles, campesinos y comunitarios de la región.
Desde el ámbito político también hubo reacciones. La senadora Paloma Valencia cuestionó la respuesta del Gobierno frente a la crisis de seguridad en el país y aseguró que Colombia atraviesa una grave situación de orden público.
“La violencia nos roba el país”, afirmó la congresista, quien insistió en que la seguridad es una obligación primordial del Estado y expresó preocupación por el crecimiento de las estructuras criminales y el temor que sienten las comunidades ante la falta de respuestas efectivas.
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