Una propuesta que pone la movilidad del Valle de Aburrá en otro nivel: ¿Y SI LA REGIONAL Y LA AUTOPISTA SUR TUVIERAN UN SEGUNDO NIVEL?

Braulio Espinosa plantea estudiar un corredor elevado de 18,5 kilómetros y cuatro carriles rápidos para separar los desplazamientos metropolitanos de la movilidad local. La iniciativa busca anticiparse al colapso vial y pensar el Valle de Aburrá de las próximas décadas.


¿Y si en lugar de seguir ampliando las mismas vías, Antioquia comenzara a construir una segunda dimensión para su movilidad?

Esa es la pregunta que puso sobre la mesa Braulio Espinosa Márquez, precandidato a la Gobernación de Antioquia, al presentar una propuesta que apunta directamente a uno de los mayores desafíos del Valle de Aburrá: la congestión vehicular.

Bajo el concepto “Un segundo nivel para la Regional”, Espinosa propone estudiar la posibilidad de desarrollar aproximadamente 18,5 kilómetros de infraestructura vial elevada sobre el corredor de la Avenida Regional y la Autopista Sur, con cuatro carriles rápidos destinados principalmente a los desplazamientos metropolitanos de mayor distancia.

La idea no es simplemente “poner otra vía encima de la existente”. El planteamiento contempla un sistema de circulación en dos niveles: abajo permanecerían los desplazamientos locales, accesos, salidas y conexiones urbanas; arriba se concentraría parte del tráfico de recorrido más largo, mediante accesos controlados y circulación continua.


EL PROBLEMA YA ESTÁ SOBRE LA MESA

La propuesta aparece en un momento en que las cifras oficiales muestran la dimensión del desafío.

La Encuesta Origen-Destino 2025 del Área Metropolitana del Valle de Aburrá estableció que en la región se realizan aproximadamente 6,4 millones de viajes diarios, con una duración promedio de 39 minutos. El estudio fue realizado en Medellín y los otros nueve municipios del Valle de Aburrá, con más de 15.000 encuestas.

Pero hay otro dato que golpea todavía más fuerte.

De acuerdo con el TomTom Traffic Index 2025, Medellín registró un nivel promedio de congestión de 66,9 % y los conductores perdieron aproximadamente 153 horas durante las horas pico, equivalentes a seis días y nueve horas al año.

En otras palabras: el problema no solamente es llegar tarde.

También se está perdiendo tiempo de vida.


LA PROPUESTA: DOS NIVELES, DOS TIPOS DE MOVILIDAD

Espinosa plantea que el corredor sea estudiado inicialmente en tres grandes segmentos:

SUR: Ancón Sur – Sabaneta – Envigado.

CENTRO: Envigado – Medellín central.

NORTE: Medellín central – Caribe – conexión hacia Bello.

El trazado definitivo, los intercambiadores, los accesos y la longitud final, sin embargo, quedarían sujetos a los resultados de los estudios técnicos.

La apuesta consiste en separar, en la medida en que los estudios lo permitan, los movimientos locales de aquellos viajes metropolitanos que atraviesan buena parte del Valle de Aburrá.

La lógica es sencilla: quien necesita entrar o salir de un sector no debería competir permanentemente por el mismo espacio con quien simplemente está atravesando el Valle.


“DEVOLVERLE EL TIEMPO A LA GENTE”

La propuesta tiene además un componente político que Espinosa resume en una frase: “Vamos a devolverle el tiempo a la gente”.

Pero el segundo nivel no sería presentado como una obra aislada.

El planteamiento incorpora tres componentes adicionales:

1. Transporte público moderno: reorganización de rutas, flota de bajas emisiones y un sistema de pago electrónico integrado.

2. Infraestructura vial inteligente: semáforos automatizados, intervención de puntos críticos, bacheo profundo y gestión tecnológica del tráfico.

3. Movilidad sostenible e inclusiva: ciclorrutas seguras, andenes adecuados, accesibilidad universal y recuperación urbana y paisajística.

La propuesta también plantea que cualquier intervención sobre el corredor deberá articularse con el Metro, el transporte público, los intercambiadores, los sistemas inteligentes de gestión del tráfico y las estrategias ambientales y de calidad del aire.


NO ES TODAVÍA UNA OBRA: ES UNA APUESTA PARA ESTUDIARLA

Uno de los puntos centrales del planteamiento es que Espinosa no presenta los 18,5 kilómetros como una obra definida ni como una construcción ya financiada.

Por el contrario, sostiene que primero deben realizarse estudios de ingeniería, movilidad y tráfico, además de análisis de factibilidad económica y financiera, impacto ambiental, articulación urbana y coordinación con Medellín, los municipios del Valle de Aburrá y las autoridades metropolitanas.

Esto significa que todavía quedan por responder preguntas fundamentales:

¿Cuánto costaría?

¿Cómo se financiaría?

¿Cuál sería el impacto sobre el corredor del río?

¿Dónde estarían los accesos y las salidas?

¿Qué efectos tendría sobre el Metro y el transporte público?

¿Cuánto tiempo tomaría construirlo?

¿Qué modelo de operación tendría?

Y, quizá la pregunta más importante:

¿Los estudios demostrarían que los beneficios justifican una infraestructura de semejante magnitud?

La respuesta deberá salir de la ingeniería y de los estudios de factibilidad, no solamente de la política.

Braulio Espinosa Márquez, precandidato a la gobernación de AntioquiaANTIOQUEÑO. Exalcalde de Envigado | Exdiputado | Exconcejal | Abogado | Ingeniero de Sistemas. Por Antioquia, ¡sin pausa!. Foto cortesia

UNA MIRADA A 20 O 30 AÑOS

El trasfondo de la propuesta es una discusión más amplia: ¿Antioquia debe solucionar únicamente los trancones de hoy o comenzar a diseñar desde ahora la movilidad de las próximas generaciones?

Ese es el debate que Espinosa pretende instalar en la agenda de la Gobernación.

La propuesta coloca sobre la mesa una visión de largo plazo: un Valle de Aburrá en el que el tráfico local y los desplazamientos metropolitanos puedan funcionar de manera diferenciada y donde la infraestructura vial se articule con el transporte público, la movilidad sostenible y la tecnología.

No es todavía una carretera construida.

No tiene aún diseños definitivos.

No existe una cifra oficial de inversión.

Pero sí hay una pregunta que ya quedó instalada:

¿Y SI EL FUTURO DEL VALLE DE ABURRÁ NO ESTUVIERA EN AMPLIAR LA VÍA, SINO EN PONERLA EN DOS NIVELES?

La propuesta de Braulio Espinosa Márquez, precandidato a la Gobernación de Antioquia para el periodo 2028–2031, abre así un debate sobre infraestructura, movilidad y planificación territorial que tendría que ser respondido con estudios, cifras y participación de las autoridades metropolitanas y de la ciudadanía.

Dos niveles. Dos tipos de movilidad. Una misma región.

El reto: devolverle tiempo a millones de personas que todos los días atraviesan el Valle de Aburrá.

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