Pascale Solages, cofundadora y coordinadora general de Nègès Mawon, organización feminista haitiana fundada en 2015. Foto cortesia Amnistía Internacional
Por redacción periodística
Basado en entrevista realizada por Tania Briseño para Amnistía Internacional
En medio de una de las crisis humanitarias más graves de los últimos años, las mujeres y niñas de Haití continúan enfrentando violencia, desplazamiento y profundas desigualdades. Sin embargo, en medio del caos, surgen voces que resisten y construyen esperanza. Una de ellas es la de Pascale Solages, cofundadora y coordinadora general de Nègès Mawon, organización feminista haitiana fundada en 2015.
La organización trabaja en la defensa de los derechos de mujeres y niñas, brindando acceso a servicios de salud, apoyo a sobrevivientes de violencia sexual y de género, además de impulsar el activismo feminista a través del arte y la educación.
Haití atraviesa una crisis social, política y de seguridad que se agravó tras el asesinato del presidente Jovenel Moïse. Desde entonces, grupos criminales han tomado el control de gran parte de Puerto Príncipe, afectando gravemente a la población civil.
Según Solages, las mujeres y niñas son las principales víctimas de esta situación.
“Las bandas criminales utilizan la violencia sexual como arma de control. Su derecho a soñar con un futuro libre y seguro está amenazado”, afirma.
La activista explica que su compromiso feminista nace también de su historia personal. Desde niña fue testigo de violencia intrafamiliar y sobreviviente de violencia sexual, experiencias que marcaron su vida y la llevaron a crear un espacio de apoyo para otras niñas y mujeres que atraviesan situaciones similares.
“Quería crear el espacio que yo necesitaba cuando era niña”, expresa.
Una organización que lucha por la dignidad
El nombre Nègès Mawon simboliza resistencia y libertad. Hace referencia a la memoria histórica de las personas esclavizadas que escaparon de la opresión durante la época colonial en Haití.
Para Solages, la lucha actual de las mujeres haitianas continúa esa misma resistencia histórica.
“Hoy luchamos por nuestra libertad, humanidad y bienestar”.
La organización cuenta con redes de médicos, enfermeras, parteras, psicólogos y asesores jurídicos que brindan atención integral a sobrevivientes de violencia sexual. Además, ofrece refugio seguro para mujeres desplazadas y programas educativos para niñas que no pueden asistir a la escuela.
Uno de sus programas más importantes está relacionado con el acceso a servicios de aborto seguro y legal, debido al alto índice de mortalidad materna asociado a prácticas inseguras.
Historias que inspiran a seguir
Entre los casos que más han marcado a la organización, Pascale recuerda el de una mujer desplazada que fue agredida sexualmente en un campamento y quedó embarazada.
Sin apoyo familiar y con graves complicaciones médicas, acudió a la organización, donde recibió atención urgente.
“Ahora está a salvo con su bebé en nuestra casa de acogida. Eso nos recuerda por qué seguimos adelante”, señala.
Un llamado al Estado y al mundo
La líder feminista envió un mensaje directo al gobierno haitiano, exigiendo acciones concretas para proteger a la población.
“No podemos sustituir al Estado. El gobierno debe actuar responsablemente”.
Asimismo, pidió a la comunidad internacional no olvidar la situación que vive Haití y apoyar a las organizaciones locales.
“No se olviden de Haití. La crisis está ocurriendo ahora”.
La esperanza: el derecho a existir
Al hablar del futuro, Solages resume su anhelo en una frase poderosa:
“Para las mujeres y niñas haitianas, espero algo sencillo: el derecho a existir”.
Su esperanza es que algún día las mujeres de Haití puedan vivir con seguridad, dignidad y alegría, sin tener que luchar cada día por sobrevivir.
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